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'La degradación del recuerdo a las víctimas del Sirio y a los héroes de Cabo de Palos'

"El 4 de agosto de 1906 tuvo lugar la mayor tragedia de la navegación civil en aguas españolas. Fue en Cabo de Palos con cientos de fallecidos tras colisionar el transalántico contra los bajos de las Islas Hormigas. En el año 2006, con enorme cariño y a la vez modestia, la asociación de vecinos de Cabo de Palos costeó un monumento que recordase ese capítulo. Como se observa en las fotos tomadas en 2017 y este año, su estado es cada vez peor.


No estaría mal que las autoridades lo recuperasen a su estado original antes del 114 aniversario. Lo mismo sucede con la placa dedicada a Vicente Buigues ('el gran héroe de Cartagena en el siglo XX') que se instaló a escasos metros del faro para representar la heroicidad de los pescadores en el rescate de los tripulantes.

Un servidor estuvo el día en que, con motivo del centenario, se inauguró esta cruz, en un acto organizado por la Asociación de Vecinos, con humildad y escaso presupuesto, pero con gran ilusión por mantener latente el recuerdo de un capítulo histórico que se produjo al colisionar el Sirio contra los bajos de las Islas Hormigas. Hubo centenares de víctimas, pero también uno de los mayores capítulos heroícos de la historia de Cartagena, que, de haberse llevado al cine, hubiese superado a historias como la del Titanic. Fue la mayor operación de rescate llevada a cabo por civiles de la historia de España y resultó que la protagonizaron los pescadores de Cabo de Palos que no dudaron en jugarse la vida en pos de los demás y que luego sufrieron durante un tiempo que eran pocos los que le compraban productos por 'repelús' a que eran pescados en aguas en las que habían fallecidos muchas personas.

El principal símbolo humano de ese rescate fue Vicente Buigues, quien recibió la medalla de oro de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos y también fue condecorado por el gobierno de Italia con la Cruz del Mérito Naval con Distintivo Rojo, además de ser recibido en el Palacio Real por rey español Alfonso XIII, con el que surgió una amistad personal que perduró en el tiempo. Agustín Antolino y José Salas recibieron la medalla de plata, mientras que Bautista Buigues, José Valero, Pedro Llorca, Manuel Puga, José Ruso y Ramón Parodis fueron destinatarios de la distinción de bronce. Hubo otra 'recompensa', pero ésta fue negativa, pues las ventas de pescado bajaron en las semanas siguientes ya que muchos ciudadanos no querían adquirir peces capturados en aguas donde habían fallecido tantas personas. Por fortuna, tiempo después se normalizó esa situación. Cartagena acogió a muchos supervivientes y el pueblo se volcó en su ayuda, con escenas tan emotivas como cuando los espectadores de una corrida de toros comenzaron a lanzar monedas a la arena para destinarlas a ayudar a estas personas.

Aquel homenaje de 2006 también incluyó la colocación de una placa en la proa del barco hundico a cargo de buzos del Centro de Investigación Murciano de Actividades Subacuáticas (CIMAS). Desde entonces se han llevado a cabo diversas iniciativas dedicadas al Sirio, desde sonoras (canción popular italiana dedicada a esta tragedia que rescató la coral Cartagonova) como la magnífica exposición que acogió el Archivo Municipal hace cuatro años.

Sin embargo, el lugar que recuerda el suceso no merece el abandono que sufre. Incluso, si fuera posible, merecía un monumento conmemorativo más llamativo. Tantos monumentos ‘absurdos’ se instalan, éste sí tendría realmente sentido. Cartagena tiene mucha historia, que va mucho más allá de la época cartaginesa, romana o cantonal. Han pasado 114 años y pasarán otros muchos más, pero lo sucedido entonces y lo que hicieron los pescadores de esta tierra y estas aguas merece ‘algo’ mucho relevante.

Lo pienso y lo escribo, pero lo mismo resulta que estoy equivocado y todo está (tristemente) 'ferpecto'.


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